Varios

Se incluyen en esta sección distintos tipos de objetos vinculados a la liturgia. Por liturgia entendemos las acciones sagradas del culto católico en la celebración de los sacramentos, especialmente la eucaristía. Recordamos los siete sacramentos de la fe católica: bautismo, confirmación, eucaristía, reconciliación, matrimonio, orden sagrado y unción de los enfermos. En la celebración de cada uno de ellos tenemos por lo tanto acciones litúrgicas, en las que se emplean distinto tipo de elementos.

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 SACRAS

Siglo XIX

 

Juego de tres sacras de plata batida, repujada y cincelada, montadas sobre soporte de madera. Las sacras eran unas tablas en variados formatos y tamaños, utilizadas durante la celebración eucarística, como subsidio para la memoria del ministro celebrante, que contenían algunos textos invariables de la Misa. 

Generalmente eran parte de un servicio de tres piezas, de las cuales la central - única obligatoria con las oraciones secretas - era de mayores dimensiones que las dos restantes, colocadas, una a la derecha del altar con la oración "Lavabo", y otra a la izquierda con el "Prólogo del Evangelio de San Juan". 

En la imagen puede verse la derecha, de 39 x 40 cm. en forma de águila bicéfala con la oración: "Lavabo inter innocentes manus meas".

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NAVETA

Siglo XX

 

La "Naveta" es un contenedor metálico para los granos de incienso, en forma de pequeño barco con pie y tapadera engoznada, que se abre por una parte o por toda la extensión de la copa. Suele formar un conjunto con la cuchara que puede ir colgada de la naveta con una cadenilla. Su uso litúrgico se complementa con el del "Turíbulo", recipiente también metálico para quemar incienso en las celebraciones litúrgicas.

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BANDEJA DE PLATA

Siglo XIX

 

Bandeja rectangular de plata fundida, repujada y cincelada, de 41 x 32 cm. Su finalidad litúrgica puede deducirse del motivo en relieve del óvalo central, que representa un pelícano eucarístico. El borde exterior presenta aves estilizadas en los ángulos, motivos fitomorfos y grutescos.

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CRUCIFIJO PARA ALTAR

Metal plateado y dorado - 42 x 23 cm.

siglo XX principios

Crucifijo de metal plateado fundido, moldeado y repujado. La cruz procura reproducir mediante repujado, la textura de la madera. Los brazos superior y laterales de la cruz presentan un listón de metal dorado incrustado, terminando sus extremos en forma de trilóbulo. Sobre la base escalonada, las figuras de la Madre de Jesús y María Magdalena de rodillas en llanto y aflicción. 

Se trata de una bellísima escenificación del calvario notable por su rareza en crucifijos de este tipo. No parece ser una pieza de serie, por lo que es probable sea fruto de una comitencia específica. 

La cruz es un elemento prescripto por las normas para el área presbiteral. Puede estar sobre la pared, al lado o sobre el mismo altar. De allí que se llame "crucifijos para altar" a aquellos destinados a ser apoyados directamente sobre el mismo. Su sentido es el de evocar visualmente al ministro celebrante y a la asamblea reunida, el misterio que en cada Misa se renueva sobre el altar, esto es, el sacrificio redentor de la Cruz. 

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ATRIL DE ALTAR

S. XIX segunda mitad

El atril para altar sirve como apoyo del MISAL, libro donde se contienen los textos litúrgicos que se recitan durante la Misa. Los atriles de altar suelen ser de metal o madera, como en este caso. 

Se trata de un atril barroco de madera revestido en pan de oro, decorado con símbolos de la Pasión y la Resurrección de Jesús, es decir, del Misterio Pascual del Señor, renovado sacramentalmente en cada Misa.  Al centro de la parte superior aparecen representados los instrumentos de la Pasión coronados por una conchilla, símbolo de la vida: la lanza, el hisopo, la corona de espinas, los clavos y el martillo. En la parte central resplandece una cruz resplandeciente de luz como símbolo de la Vida que triunfa sobre la muerte. En los laterales la figura de dos querubines, como son llamadas en el arte las representaciones de un rostro angélico con alas. 

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SALERO BAUTISMAL

S. XIX

Recipiente pequeño en forma de copa con tapa, utilizado para contener la sal bautismal.

Antiguamente y solo en el rito romano, se solía poner un poco de sal en la lengua del bautizando: "Tomando un poquito de sal, el Sacerdote la pone en la boca del infante, para significar que, así como la sal preserva de la corrupción, le preserve Dios de la corrupción del pecado; y dice: N, accipe sal sapientiae: propitiatio sit tibi in vitam aeternam. R. Amen" - (N., Recibe la sal de la sabiduría: te sea propiciación para la vida eterna. R. Amén).

La pieza está formada por base y tapa de bronce culminada en cruz del mismo material, y copa de cristal tallado a mano.