Libros litúrgicos

Se llaman así, los libros que contienen los textos para la celebración de los sacramentos, especialmente la liturgia eucarística, entre los que destacan, por su importancia, el MISAL con los textos del rito eucarístico, y los LECCIONARIOS con los pasajes bíblicos que se proclaman durante la liturgia de la Palabra. Antiguamente, sobre todo los Misales, se ilustraban con escenas y motivos simbólicos de profunda densidad teológica referidos a la doctrina católica del Misterio eucarístico, pero también de gran belleza iconográfica. 

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MISAL DE DIFUNTOS - Edición 1897

Grabado representando la renovación continua del sacrificio de la cruz en el sacramento eucarístico, compuesto de marco rectangular con medallón central y dos laterales más pequeños formando pendant. En el central, Cristo crucificado flanqueado por dos ángeles que recogen la sangre divina derramada del Hijo de Dios en sendos cálices: dos para la sangre vertida de la herida de las manos, uno para la herida del costado y otro para la de los pies traspasados. En los medallones laterales dos ángeles sostienen la sagrada hostia y el cáliz eucarístico mientras contemplan con rostros dolientes al Hijo de Dios crucificado. Como fondo de la escena central, vides entrelazadas en alusión al vino transubstanciado en sangre de Cristo durante la Misa. 

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MISAL DE DIFUNTOS - Edición 1897

Grabado dividido en siete paneles ordenados simétricamente: el central con la escena principal y seis laterales más pequeños, distribuidos a derecha e izquierda. La escena central muestra a Jesucristo como Juez y Señor de la historia, mientras separa a derecha e izquierda a justos y réprobos, según el texto evangélico de Mateo 25, 31-33: "Cuando el Hijo del hombre venga en su gloria rodeado de todos sus ángeles, se sentará en su trono glorioso. Todas las naciones serán reunidas en su presencia, y él separará a unos de otros, como el pastor separa las ovejas de los cabritos, y pondrá a aquellas a su derecha y a estos a su izquierda". En la parte superior dos ángeles sostienen los instrumentos de la Pasión. Jesucristo tiene a derecha e izquierda a Santa María y a San Juan Bautista, como intercesores, mientras en la parte inferior dos ángeles flanquean la Cruz mostrando un libro abierto: el de los justos con las palabras de la Epístola a los Gálatas 5, 22: "FRUCTUS SPIRITUS" ("LOS FRUTOS DEL ESPÍRITU"), y el de los condenados "OPERA CARNIS" ("OBRAS DE LA CARNE") de Gálatas 5, 19.

En los ángulos, cuatro ángeles suenan la trompeta de Dios hacia los puntos cardinales, evocando a los del texto del capítulo 8 del Libro del Apocalipsis. En los recuadros centrales se representan dos escenas del Antiguo testamento: a la izquierda, el relato del capítulo 13 de la profecía de Daniel, donde Daniel interroga a los ancianos que acusaron falsamente a Susana diciendo: "NUNC SI VIDISTI EAM, DIC SUB QUA ARBORE VIDERIS" ("SI ES VERDAD QUE LA VISTE, DINOS BAJO QUE ARBOL LOS HAS VISTO JUNTOS" (Dn 13, 54). A la derecha aparece representado el rey David según lo narrado en el segundo Libro de Samuel capítulo 8 (que el grabado cita como segundo Libro de los reyes, según la denominación de la antigua Vulgata latina que llamaba "cuatro libros de los Reyes" a los actuales dos libros de Samuel y dos de Reyes), donde se dice: "MENSUS EST AUTEM DUOS FUNÍCULOS AD OCCID(ENDUM) cuando se relata que "David derrotó a los moabitas y, haciendo que se echaran en tierra, midió dos cuerdas" (2 Sam 8, 1-2) para perdonar a unos la vida y condenar a los otros. Las escenas elegidas quieren expresar la sabiduría, justicia y clemencia en un juicio humano, como figuras de la Sabiduría, Justicia y Misericordia divinas que resplandecerán en el Juicio final.

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Grabado del mismo Misal de 1897 con una compleja iconografía distribuida en siete escenas; la mayor central con la crucifixión, enmarcada en la parte superior e inferior, por dos franjas divididas en tres recuadros iguales, con un motivo central veterotestamentario, y dos laterales simbólicos.

ESCENA CENTRAL: Cristo crucificado con María Magdalena de rodillas a sus pies, flanqueado por tres mujeres de pie a la izquierda y tres hombres de pie a la derecha. María, la Madre, al centro, contempla al Hijo mientras las otras tres mujeres, mencionadas por Mateo (Mt 27, 55-56) y Marcos (Mc 15, 40-41), la sostienen y se duelen con ella. A la derecha el apóstol al que Jesús amaba y los soldados que menciona Juan, uno de los cuales le atravesó el costado (Jn 19, 25-27; 32-34)- En la parte superior el tradicional motivo del sol y la luna, símbolos de la lucha entre la luz y las tinieblas que se manifiesta en el calvario, y también referencia al fenómeno del oscurecimiento del sol (Mt 27, 45; Mc 15, 33; Lc 23, 44). Como fondo racimos y hojas de vid entrelazadas, en referencia a la renovación del sacrificio de la cruz que se realiza en cada Eucaristía.

FRANJA SUPERIOR: Al centro Moisés sostenido con los brazos en alto mientras intercede por su pueblo, figura de Cristo crucificado, y la frase de Ex 17,11 "CUMQUE LEVARET MOYSES MANUS, VINCEBAT ISRAEL" - "MIENTRAS MOISÉS TENÍA LOS BRAZOS LEVANTADOS, VENCÍA ISRAEL". A la izquierda el motivo simbólico del árbol de la muerte en el que el demonio venció haciendo pecar a Adán y Eva (Gn 3), y a la derecha, el árbol de la cruz en el que Dios venció al demonio, misterio expresado en la liturgia con estas palabras: "Has puesto la salvación del género humano en el árbol de la cruz, para que donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida, y el que venció en  un árbol, fuera en un árbol vencido" (Prefacio Exaltación de la Santa Cruz). De la cabeza de Moisés asoman dos rayos de luz en alusión al texto de Ex 34, 29-30, donde se dice que "Cuando moisés bajó de la montaña del Sinaí, trayendo en sus manos las dos tablas de la  Ley, no sabía que su rostro se había vuelto radiante porque había hablado con el Señor. Al verlo, Aarón y todos los israelitas advirtieron que su rostro resplandecía". Dicho atributo iconográfico suele causar cierta perplejidad por la forma en que Miguel Ángel lo represento en la famosísima escultura de la basílica romana de San Pietro in víncoli.

FRANJA INFERIOR: Al centro el profeta Elías y la viuda de Sarepta con su pequeño hijo, y la frase. "EN COLLIGO DUO LIGNA, UT INGREDIAR ET FACIAM..." - "ESTOY RECOGIENDO DOS LEÑOS, ENTRARÉ Y PREPARARÉ PARA MÍ Y PARA MI HIJO" (1 Re 17,12) figura de los dos leños de la cruz del Señor. A la izquierda una representación simbólica de la salvación que la unción con la sangre del cordero pascual trajo a Israel: "Tomen un manojo de ramas de hisopo, mójenlas en la sangre recogida en un recipiente, y marquen con la sangre el dintel y los dos postes de las puertas, porque el Señor pasará para castigar a Egipto; pero al ver la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo y no permitirá que el Exterminador entre en sus casas para castigarlos" (Ex 12, 21-23). En la ilustración, el dintel y los dos postes tienen como marca una TAU, letra griega que simboliza la cruz, para indicar que la sangre del verdadero cordero pascual es la que Jesús derramó por nosotros en el calvario. en el centro de la puerta una vasija con tres ramas de hisopo y la palabra "ISRAEL".A la derecha el tradicional motivo iconográfico del lagar que prensa la uva para convertirla en vino. Cristo dijo "YO SOY LA VERDADERA VID" (Jn 15, 1) por lo que el motivo busca expresar que Cristo es la verdadera uva exprimida bajo la prensa del calvario; uva de donde sale el vino del cáliz eucarístico.

MISAL PARA DIFUNTOS
Bélgica - 1926

Bélgica

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Grabado evocativo del popular módulo iconográfico de la visión del Papa San Gregorio Magno (590-604), con variantes significativas. La escena refiere un relato según el cual, el Papa S. Gregorio, celebrando la Santa Misa, habría tenido una visión de Cristo doliente sobre el altar ("Imago Pietatis"). La representación se inspira indudablemente en dicha escena, pero con ciertas libertades. La composición sigue el esquema tradicional con el Papa Gregorio de rodillas, asistido por dos diáconos, mientras contempla a Cristo que, sin embargo, se muestra glorioso en vez de doliente, rodeado de cuatro ángeles que sostienen los instrumentos de la Pasión ("Arma Christi"). La representación, muy popular durante el medioevo, se vincularía con el ícono conservado en la Basílica de la Santa Cruz de Roma, donde se ve a Cristo abatido por los dolores de su Pasión, de donde la denominación también usada de "Vir dolorum" ("Varón de dolores"), fundada en la descripción del Siervo sufriente del profeta Isaías (Is 53, 1-12). La sustitución busca probablemente subrayar que en el Sacrificio eucarístico se renueva la ofrenda de la Cruz, pero también la triunfante resurrección del Señor, que se se hace presente vivo y glorioso en el Santo Sacramento del altar.

En la decoración del retablo se ven las imágenes de los intercesores María Santísima y S. Juan Bautista, junto a otros santos. El Papa aparece con la cabeza cubierta con la tiara papal ("Triregno"), un anacronismo que solo busca evidenciar su condición de Sumo Pontífice. La figura de San Gregorio Magno está unida, además, a las llamadas "Misas gregorianas" en favor de los difuntos, consistentes en la celebración de 30 Misas consecutivas en sufragio del alma de un difunto, cuyo origen se remonta también a una historia de la vida de San Gregorio, según la cual, después de celebrar esa cantidad de Misas en favor de un monje, este se apareció para anunciar a sus compañeros, que gracias a ellas había sido liberado de las penas del purgatorio.