Relicarios

Los "relicarios" constituyen el vastísimo conjunto de piezas de orfebrería destinadas a contener las RELIQUIAS que los creyentes veneran con religiosa piedad. La palabra "reliquia" deriva del verbo latino "relinquere" compuesto de "re" (atrás, detrás) y "linquere" (dejar), en el sentido de "aquello que resta de una cosa". Desde el siglo VI el vocablo adquiere en ámbito cristiano un uso técnico, para referirlo a los contenedores que, a modo de preciosa custodia, se fabrican o se utilizan para conservar las reliquias. Las reliquias se clasifican en tres clases: de "primera clase" son el cuerpo o un fragmento del cuerpo del santo. Las de "segunda clase" son los objetos o elementos usados en vida por el santo (Ej. ropa u objetos piadosos). Las de "tercera clase" son los objetos que han tocado una reliquia de primer grado o el sepulcro del santo; se las llama también reliquias de contacto.

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ESTAUROTECA

Siglo XIX

Relicario de bronce fundido, cincelado y moldeado, de 35 cm. de alto, con aplicaciones de esmalte y pedrería.

Se trata de una "estauroteca", nombre que reciben los relicarios que contienen astillas o fragmentos de la verdadera Cruz (del griego stauròs = cruz). La pieza que corresponde a la tipología de relicarios en forma de ostensorio. 

 

Encima de la base lobulada, un ángel de pie sobre una esfera, sostiene el expositorio de la reliquia, que ocupa el centro de una corona circular de piedras de color, enmarcadas, a su vez, en un rosetón cuadrilobado transparente. 

Cuatro medallones esmaltados, dispuestos en forma de cruz, representan a los cuatro evangelistas, según la simbología tradicional. Motivos vegetales estilizados (hojas y flores) expresan la idea de la cruz de Cristo como árbol de Vida. En la parte superior una cruz latina con aplicaciones de pedrería.

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RELICARIO

Siglo XXI - Altura 16 cm. 

Relicario de metal dorado en forma de campana, conteniendo un fragmento óseo del santo argentino Héctor Valdivielso Sáez (1910-1934), religioso lasallano (o lasallista) muerto en España por odio a la fe en la revolución de Asturias de 1934, y canonizado por S. Juan Pablo II en 1999. La forma del relicario quiere hacer referencia a las campanillas de mano utilizadas por los hermanos en la tarea escolar. La parte superior en forma de cruz tiene una ventana circular que permite ver la reliquia de primera clase (fragmento del cuerpo del santo) que contiene el relicario. En su ornamentación se han utilizado tres elementos: en la parte inferior el escudo argentino (para indicar su origen), dos varas de palma grabadas (para indicar que se trata de un mártir) y una estrella de cinco puntas en la parte superior (para indicar el instituto religioso de pertenencia). Sobre la campana la inscripción "SAN HÉCTOR VALDIVIELSO - HERMANO LASALLANO - 1910-1934" y una cruz con las letras "alfa" y "omega". Todo el relicario tiene acabado dorado, a excepción de la estrella, el escudo y la cruz, en plata.